Macarena Alpañés
Jefa de la Unidad de Metabolismo y Control de Peso en Menoclínica by Palacios
«Desde que entré en la menopausia he ganado peso y cada vez me cuesta más perderlo.»
Es una de las preocupaciones más frecuentes entre las mujeres que acuden a consulta. Muchas veces, el aumento de peso se vive como una cuestión estética o como una consecuencia inevitable del paso de los años. Sin embargo, la realidad es que los cambios metabólicos que ocurren durante esta etapa pueden tener implicaciones importantes para la salud.
La menopausia supone una transición hormonal que afecta al metabolismo, la composición corporal y la distribución de la grasa. Como consecuencia, muchas mujeres experimentan un aumento de la grasa abdominal, incluso manteniendo hábitos similares a los de años anteriores.
Y aquí surge una pregunta importante: ¿puede este aumento de peso influir en el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades, incluido el cáncer?
¿Por qué es tan frecuente ganar peso durante la menopausia?
La disminución de los niveles de estrógenos provoca una serie de cambios fisiológicos que favorecen el aumento de peso y la acumulación de grasa visceral, es decir, la grasa que se deposita alrededor de los órganos internos.
Además, durante esta etapa también pueden producirse:
- Pérdida progresiva de masa muscular.
- Disminución del gasto energético basal.
- Mayor resistencia a la insulina.
- Alteraciones del sueño.
- Cambios en el apetito y la saciedad.
- Menor actividad física en algunos casos.
Todo ello contribuye a que muchas mujeres ganen peso con más facilidad y tengan más dificultades para perderlo.
¿Qué relación existe entre obesidad y cáncer?
El papel de la grasa abdominal: mucho más que una cuestión estética
No toda la grasa corporal tiene el mismo impacto sobre la salud.
La grasa visceral o abdominal es especialmente activa desde el punto de vista metabólico. Produce sustancias inflamatorias y se relaciona estrechamente con alteraciones como la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y el aumento del riesgo cardiovascular.
Durante la menopausia, la tendencia a acumular grasa en esta zona aumenta debido a los cambios hormonales propios de esta etapa.
Por ello, cuando hablamos de control del peso en la menopausia, no nos referimos únicamente a una cifra en la báscula, sino a mejorar la salud metabólica de forma global.
¿Perder peso puede mejorar la salud a largo plazo?
La evidencia científica actual indica que sí.
La pérdida de peso en personas con obesidad se asocia con mejoras significativas en numerosos parámetros de salud:
- Disminución del riesgo cardiovascular.
- Mejor control de la glucosa.
- Reducción de la presión arterial.
- Mejoría de la calidad del sueño.
- Disminución de la inflamación sistémica.
- Mejor calidad de vida.
Por ello, el tratamiento de la obesidad debe entenderse como una intervención médica dirigida a mejorar la salud y no únicamente como una herramienta para modificar la apariencia física.
¿Qué sabemos actualmente sobre los tratamientos farmacológicos para obesidad (análogos de GLP-1 y análogos duales GLP1/GIP)?
Durante los últimos años han aparecido nuevas opciones terapéuticas para el tratamiento de la obesidad, entre ellas los agonistas del receptor GLP-1 y agonistas duales GLP-1/GIP.
Estos tratamientos han demostrado ser eficaces para favorecer una pérdida de peso significativa y mejorar diferentes parámetros metabólicos.
Además, algunos estudios recientes han comenzado a explorar si los beneficios de estos fármacos podrían ir más allá del control del peso.
Un trabajo recientemente publicado en JAMA Network Open analizó la incidencia de distintos tipos de cáncer en personas con obesidad tratadas con agonistas GLP-1 y observó una menor incidencia de algunos tumores en comparación con pacientes que no utilizaban estos tratamientos.
Sin embargo, es importante interpretar estos resultados con prudencia ya que se trata de un estudio observacional que no permite establecer una relación de causa y efecto. Serán necesarios nuevos estudios específicamente diseñados para confirmar estos hallazgos y comprender mejor los posibles mecanismos implicados, pero ofrece perspectivas prometedoras.
¿Cuándo conviene consultar?
Si durante la menopausia has experimentado un aumento de peso persistente, especialmente acompañado de acumulación de grasa abdominal, cansancio, alteraciones metabólicas o dificultades para perder peso a pesar de seguir hábitos saludables, es recomendable realizar una valoración médica.
Comprender qué está ocurriendo a nivel hormonal y metabólico permite diseñar estrategias individualizadas y actuar de forma precoz para reducir riesgos futuros.
La importancia de una visión integral
La menopausia no consiste únicamente en dejar de tener menstruaciones. Es una etapa en la que se producen cambios hormonales, metabólicos y corporales que pueden influir en la salud a largo plazo.
Por ello, el abordaje del peso debe realizarse desde una perspectiva integral, teniendo en cuenta la composición corporal, la salud cardiovascular, el metabolismo, la alimentación, la actividad física y los hábitos de vida.
Porque cuidar el peso durante la menopausia no significa perseguir una talla determinada. Significa invertir en salud, bienestar y calidad de vida para los años que están por venir.




