Dra. Macarena Alpañes
Jefa de la Unidad de Metabolismo y Control de Peso | Endocrinóloga
“Estoy agotada todo el día”. “Cada vez tengo más frío”. “He ganado peso sin cambiar mi alimentación”. “No consigo concentrarme”.
Son frases muy frecuentes en consulta. Muchas veces atribuimos estos cambios al ritmo de vida, al trabajo, al estrés o simplemente al paso del tiempo. Sin embargo, cuando persisten, puede ser conveniente investigar si existe otra causa.
Una de ellas puede encontrarse en una pequeña glándula situada en la base del cuello: la tiroides.
Cuando esta glándula produce menos hormonas de las que el organismo necesita aparece el hipotiroidismo, una alteración que puede manifestarse con cansancio, sensación de frío, cambios de peso, estreñimiento o dificultades para concentrarse, entre otros síntomas.
¿Cuáles son los síntomas del hipotiroidismo?
El hipotiroidismo puede producir síntomas muy diferentes y, además, estos suelen aparecer progresivamente. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Cansancio persistente.
- Mayor sensibilidad al frío.
- Aumento de peso o dificultad para perderlo.
- Estreñimiento.
- Piel seca y cabello frágil.
- Hinchazón facial.
- Somnolencia.
- Lentitud mental o dificultad para concentrarse.
- Alteraciones del estado de ánimo.
- Dolores musculares.
- Alteraciones menstruales o problemas de fertilidad.
Tener alguno de estos síntomas no significa necesariamente que exista un problema de tiroides. Son manifestaciones poco específicas y pueden aparecer por muchas otras causas. Por eso, cuando persisten, es importante realizar una valoración médica.
Una pequeña glándula con una enorme responsabilidad
La tiroides produce hormonas fundamentales para regular el metabolismo y participa en el funcionamiento de numerosos órganos y sistemas.
Entre otras funciones, influye en:
- El consumo de energía.
- La temperatura corporal.
- El ritmo cardíaco.
- El funcionamiento intestinal.
- La piel y el cabello.
- El estado de ánimo.
- La capacidad de concentración.
Cuando la producción de hormonas tiroideas disminuye, el funcionamiento del organismo puede ralentizarse. Es entonces cuando hablamos de hipotiroidismo.
¿Es frecuente el hipotiroidismo?
El hipotiroidismo es una enfermedad relativamente frecuente y su presencia aumenta con la edad. Además, es considerablemente más habitual en las mujeres.
También existen formas leves que pueden producir pocos síntomas y pasar desapercibidas.
Una de las ventajas es que el funcionamiento de la tiroides puede estudiarse mediante una analítica de sangre y, cuando se confirma el diagnóstico y está indicado tratarlo, disponemos de un tratamiento eficaz.
¿Por qué aparece el hipotiroidismo?
En nuestro medio, una de las causas más frecuentes es la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune.
En las enfermedades autoinmunes, el sistema inmunitario reconoce por error determinados tejidos propios como extraños. En el caso de Hashimoto, esta respuesta afecta progresivamente a la glándula tiroides y puede disminuir su capacidad para producir hormonas.
Pero no es la única causa.
El hipotiroidismo también puede aparecer:
- Después de una cirugía de tiroides.
- Tras determinados tratamientos.
- Como consecuencia de algunos medicamentos.
- Por otras enfermedades endocrinas, aunque son causas menos frecuentes.
En algunos casos también puede existir un componente familiar.
Síntomas del hipotiroidismo: cuando todo parece ir más despacio
Uno de los principales problemas del hipotiroidismo es que sus síntomas no suelen aparecer de un día para otro.
Pueden desarrollarse lentamente y confundirse con situaciones muy habituales.
Cansancio persistente
Es uno de los motivos de consulta más frecuentes.
No hablamos simplemente de estar cansada después de un día complicado, sino de una sensación de falta de energía que persiste y que no siempre mejora suficientemente con el descanso.
Tener más frío de lo habitual
¿Tienes frío cuando las personas de tu entorno parecen encontrarse cómodas?
Una mayor sensibilidad al frío puede aparecer cuando disminuye la actividad de las hormonas tiroideas.
Por sí sola no permite diagnosticar un hipotiroidismo, pero puede ser una señal más dentro del conjunto de síntomas.
Aumento de peso o dificultad para perderlo
El peso es una preocupación frecuente cuando hablamos de tiroides.
El hipotiroidismo puede asociarse a cierto aumento de peso o a mayor dificultad para perderlo, pero el peso corporal depende de numerosos factores y no todos los cambios pueden atribuirse a la función tiroidea.
Por eso, antes de asumir que “es la tiroides”, es importante comprobar cómo está funcionando realmente mediante una valoración adecuada.
Estreñimiento
Las hormonas tiroideas también influyen en el funcionamiento intestinal.
Cuando existe hipotiroidismo, el tránsito puede ralentizarse y algunas personas comienzan a presentar estreñimiento o notan que un problema previo empeora.
Cambios en la piel y el cabello
La piel seca y el cabello más frágil también pueden formar parte de los síntomas del hipotiroidismo.
Como sucede con el resto de manifestaciones, son cambios muy frecuentes en la población general y no deben interpretarse de forma aislada.
Dificultad para concentrarse
Algunas personas describen una sensación de mayor lentitud mental, somnolencia o dificultad para mantener la concentración.
Puede sentirse como si las tareas habituales requirieran más esfuerzo del que necesitaban antes.
Cambios menstruales y fertilidad
La función tiroidea también está relacionada con la salud reproductiva.
El hipotiroidismo puede acompañarse de alteraciones menstruales y, en determinadas pacientes, de problemas de fertilidad.
Por este motivo, la función tiroidea puede formar parte de la valoración médica cuando existen determinadas alteraciones del ciclo o problemas reproductivos.
Recuerda
No existe un único síntoma que permita diagnosticar el hipotiroidismo. Cansancio, frío, aumento de peso o dificultad para concentrarse pueden tener muchas causas. La valoración médica y la analítica permiten determinar si la tiroides está realmente implicada.
¿Cómo se diagnostica el hipotiroidismo?
Cuando existe una sospecha clínica, una analítica de sangre permite conocer cómo está funcionando la glándula tiroides.
Habitualmente se estudian principalmente dos parámetros:
TSH: hormona que interviene en la regulación de la actividad de la tiroides.
T4 libre: una de las principales hormonas producidas por la glándula tiroides.
La interpretación conjunta de estos valores permite valorar la función tiroidea.
En algunos casos también pueden solicitarse anticuerpos tiroideos, especialmente cuando se quiere determinar si existe una enfermedad autoinmune como la tiroiditis de Hashimoto.
Pero una analítica nunca debe interpretarse de manera aislada.
Los resultados deben valorarse teniendo en cuenta los síntomas, los antecedentes y las circunstancias particulares de cada persona.
¿Todas las alteraciones de la TSH necesitan tratamiento?
No necesariamente.
Existen diferentes grados de alteración de la función tiroidea y no todos requieren la misma actuación.
Por eso es importante evitar tanto el autodiagnóstico a partir de una analítica como iniciar tratamientos sin una valoración médica adecuada.
El especialista determinará si existe realmente hipotiroidismo, si es necesario tratarlo y qué seguimiento debe realizarse.
¿Cómo se trata el hipotiroidismo?
La mayoría de los pacientes que necesitan tratamiento responden adecuadamente a la levotiroxina, una hormona equivalente a la tiroxina que produce de manera natural la glándula tiroides.
El objetivo es aportar al organismo la cantidad de hormona que necesita.
Una vez encontrada la dosis adecuada, los síntomas suelen mejorar progresivamente y la mayoría de las personas puede llevar una vida normal.
Sin embargo, el tratamiento requiere seguimiento.
Puede ser necesario ajustar la dosis a lo largo del tiempo y existen determinadas situaciones en las que este control adquiere especial importancia, como el embarazo, el paso de los años o la aparición de otras enfermedades.
¿Cuándo conviene consultar con un endocrinólogo?
El médico de Atención Primaria puede detectar y controlar muchos casos de hipotiroidismo.
Sin embargo, la valoración por un especialista en Endocrinología puede resultar especialmente útil cuando:
- Existen dudas sobre el diagnóstico.
- Los valores hormonales no se normalizan con el tratamiento.
- Persisten los síntomas a pesar de un control adecuado.
- Existe embarazo o deseo gestacional.
- Se detectan nódulos tiroideos.
- Existen otras enfermedades endocrinas asociadas.
La valoración endocrinológica va más allá de interpretar un resultado de TSH. El objetivo es estudiar a la persona en su conjunto y adaptar las decisiones a sus circunstancias.
Preguntas frecuentes sobre el hipotiroidismo
¿El hipotiroidismo provoca cansancio?
Puede hacerlo. El cansancio persistente y la somnolencia se encuentran entre los posibles síntomas del hipotiroidismo.
Sin embargo, existen muchas otras causas de cansancio. Si persiste en el tiempo, es recomendable consultar para estudiar su origen en lugar de atribuirlo automáticamente al estrés o a la tiroides.
¿El hipotiroidismo hace engordar?
Puede asociarse a un aumento de peso o a dificultad para perderlo, pero no todos los aumentos de peso se deben a un problema tiroideo.
El peso está condicionado por numerosos factores, por lo que es importante valorar la situación de forma global.
¿Qué análisis se realiza para saber si tengo hipotiroidismo?
La valoración suele comenzar con la determinación de TSH y T4 libre.
Dependiendo de los resultados y de la historia clínica, el médico puede considerar necesario solicitar otras pruebas, como anticuerpos tiroideos.
¿Hashimoto e hipotiroidismo son lo mismo?
No exactamente.
La tiroiditis de Hashimoto es una enfermedad autoinmune que afecta a la glándula tiroides y puede provocar hipotiroidismo. Por tanto, Hashimoto puede ser la causa del hipotiroidismo, pero existen otras causas posibles.
¿El tratamiento del hipotiroidismo es para siempre?
Depende de la causa.
En muchos casos en los que existe una pérdida permanente de función de la glándula tiroides, el tratamiento será prolongado. La necesidad de mantenerlo y la dosis adecuada deben determinarse mediante seguimiento médico.
Escuchar al cuerpo: no normalices el cansancio persistente
Vivimos en una sociedad en la que estar cansados parece haberse convertido en algo habitual.
Trabajo, falta de sueño, responsabilidades familiares, estrés… existen muchas razones para sentirse agotada.
Pero cuando el cansancio persiste o aparece acompañado de otros cambios (más frío de lo habitual, estreñimiento, aumento de peso, somnolencia o dificultad para concentrarte) merece la pena prestarle atención.
El hipotiroidismo es solo una de las posibles explicaciones.
Una valoración médica y, cuando esté indicada, una sencilla analítica pueden ayudar a encontrar la causa.
No se trata de atribuir cualquier síntoma a la tiroides, sino de escuchar las señales del organismo y estudiarlas cuando persisten.
¿Tienes síntomas que podrían estar relacionados con la tiroides?
En Menoclínica by Palacios abordamos la salud de la mujer desde una perspectiva integral, teniendo en cuenta que durante la perimenopausia y la menopausia pueden coexistir cambios hormonales, metabólicos y endocrinos.
Si presentas cansancio persistente, cambios de peso, mayor sensibilidad al frío u otros síntomas que te preocupan, una valoración individualizada puede ayudar a determinar su origen y decidir si es necesario estudiar la función tiroidea.
Consulta con nuestro equipo de Endocrinos para recibir una valoración adaptada a tu situación.





